jueves, 3 de noviembre de 2011

Democracia

Todas las opiniones cuentan, todas valen lo mismo. Todos tenemos los mismos derechos y somo iguales ante la ley.

Las narices.

Pongo un ejemplo simple y rápido: Si alguien propone una ley por la cual se expropia de toda posesión al 20% de la población para pagar los impuestos y repartir entre los demás, y el otro 80% de la población se muestra de acuerdo (o al menos una parte superior al 50% del total), ¿es esta una ley democrática?

Lo es.

¿Es una ley correcta?

La democracia busca el bien para la mayoría, así que lo es.

¿Es una ley discriminatoria?

No realmente, la voz del 20% se escucha (y se ignora en favor de la del 80%).

¿Es una ley justa?

No lo creo.

El pueblo es borreguil, es tonto. Mayoritariamente tonto, al menos. Y basarnos en su decisión para gobernar, un grave error. Es (mayoritariamente) egoísta, tozudo, vengativo, inculto. Y ni mucho menos homogéneo, pues incluye desde el sabio hasta el criminal.

Reconoceré que es difícil la alternativa. Si el pueblo no gobierna, alguien gobierna. Y ese alguien puede ser aun más ceporro. Pero esto no significa que debamos conformarnos con la tiranía del pueblo.

Yo digo que montemos una sofocracia. Solo por el nombre. Que busquemos el gobierno de los sabios. Aunque luego para decidir quién es sabio se utilice la democracia. Pero no podemos negar que hay gente por encima, y gente por debajo.

Debemos consensuar, decidir quién es superior, y darle la dirección. Al más capaz, al más experimentado, al más justo (no solo los títulos hacen la sabiduría).

No es fácil, pero es justo. Si realmente el pueblo fuese lo suficientemente inteligente como para gobernar...

...¿para qué íbamos a necesitar un gobierno?

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